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Las caídas son inevitables, son parte de la vida. Sin embargo, solemos tener un rechazo enorme hacia la posibilidad de equivocarnos o caernos.

El temor es totalmente lógico, equivocarnos no suele ser lo más agradable. Es válido tomar medidas para reducir las posibilidades. Como por ejemplo, entrenar exhaustivamente ante una competencia deportiva. Pero hay una diferencia significativa entre querer eliminar el error e intentar reducirlo. Porque nunca está todo en nuestro control. Pretender eliminar la posibilidad de un error, por lo general lleva a paralizarnos y/o alejarnos de metas sumamente importantes para nosotrxs.

En la experiencia, aprendemos. Si no nos equivocamos, si no nos caemos, tampoco hay aprendizaje. Sino miren a esta gimnasta olímpica Alexa Moreno o a Simone Biles.

“No puedes volver atrás y cambiar el comienzo, pero puedes empezar donde estás y cambiar el final”. – Simone Biles

Nos invito a cuestionarnos nuestra relación con los «errores». Es posible que no nos encante que suceda (pretender eso sería un monton), pero aceptar que es un compañero que estará presente igual. Puedo elegir luchar y rechazarlo constantemente o abrazarlo, ya que sin él probablemente giraríamos en círculos.

Quizás también se trata de habilitar la posibilidad de ser principiantes y entregarnos con curiosidad a las actividades que emprendemos. De esta manera, disminuir nuestros mecanismos de sensación o ilusión de control.

Esta bien no saber, equivocarnos, y tener tiempos diferentes.

Carla

// Recorda que siempre es importante pedir ayuda si lo necesitas

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