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Cuando hay una brecha entre lo que queremos y lo que está sucediendo el dolor nos toca la puerta.

El dolor es inevitable. Es parte de nuestra existencia humana y la compartimos todxs. Hay cosas, situaciones, realidades, que nos duelen. Y no es porque sí. Es porque nos importan o nos han importado mucho. A veces quisiéramos que no nos genere nada o pretender que no nos duele porque “no debería importarnos”. Y ahí es donde surge el mayor problema. Nos peleamos con ese dolor, no lo aceptamos y sufrimos.



La no aceptación de aquel dolor inevitable nos genera aquel sufrimiento.
Aceptar que hay cosas que nos duelen, no significa resignarnos ni tomar una posición pasiva. Es tener la disposición activa de aceptar la realidad tal cual es. Aunque no nos gusten los días lluviosos, no salimos en ojotas y sin paraguas a la calle. Aceptamos que es el día que toco, y a pesar que no nos guste, nos vestimos y preparamos para ese día lluvioso.
Podríamos enojarnos, pelearnos con ese clima pero el mismo no cambiará, e incluso nos hará pasar peor el día. Pero si hay algo de ese dia que es posible de disfrutar o incluso ser mas efectivxs, solo sera posible si estamos alli presentes viendo la realidad como es, a traves de nuestros sentidos.

Por otro lado, nos recuerdo: las emociones son momentáneas. No duran para siempre pero cuanto más intentamos evitarlas o bloquearlas se experimentan con mayor intensidad.

Si estás pasando por este momento de gran dolor, te enviamos un fuerte abrazo y espero que esta manera de verlo, te permita acompañarte de una manera un poquito más amorosa y compasiva: «si duele, algo importa».

Carla Frick

// Recorda que siempre es importante pedir ayuda si lo necesitas.

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