Como olas que vienen y van.
Dejar que las emociones fluyan. Si. Dejar de intentar aferrarnos siempre a lo que nos resulta cómodo y sin tratar de reprimir o evitar constantemente lo incómodo.
Cómo solemos decir, aunque no sea tan cómodo, SIEMPRE detrás de cada emoción hay algo importante detras.
Cuando la alegría aparece, dejamos que se exprese, que sea como es. Pero cuando la emoción es la tristeza por ejemplo, ¿hacemos lo mismo?
Si rechazamos insistentemente cualquiera de nuestras emociones (lo cual hacemos especialmente con las que nos desagradan) causamos un disturbio psicobiológico porque las moléculas no fluyen como deberían.
Esto no quiere decir que cuando sintamos ira o frustración reaccionemos desconsoladamente rompiendo cosas o insultando a cualquiera. Eso no es dejar que la emoción fluya, sino usar la emoción como excusa para dar rienda suelta a nuestros instintos y no escuchar el mensaje de nuestra emoción.
Es decir, no se trata de reaccionar caóticamente, sino reconocer la emoción y transitarla. Se preguntaran, y sí, ¿pero cómo la transito? Desde la apertura. ¿Es facil? No. Lidiar con todas esas emociones incómodas y dolorosas sin caer en la represión emocional ni en la reacción desesperada es todo un desafio porque no es lo que usualmente aprendemos, y tenemos que aprender a intervenir conscientemente sobre los mecanismos psicobiológicos de la emoción.
Esa apertura, a su vez, requiere de una disposición intencional y activa de parte de nosotrxs. «Dejar fluir» o convivir con nuestras emociones, no es para nada un acto indolente ni pasivo.
Incorporar el hábito de práctica de mindfulness o atención plena, es una forma posible de aprender a observar, sentir y responder conscientemente ante el constante flujo de neuroquímicos que experimentamos momento a momento (emociones). Con práctica e infinita paciencia desarrollamos nuestros recursos de regulación emocional. Esto implica no resistirse a las emociones que nos incomodan, y no nos quedamos atrapados en las emociones que nos agradan. Permitimos que las emociones fluyan libremente, sin rechazarlas, sin dejarnos arrastrar por ellas, sin reaccionar de forma impulsiva y teniendo en cuenta nuestras metas a mediano y/o largo plazo y nuestros valores.
// Recorda que siempre es importante pedir ayuda si lo necesitas.
