Quizás lo estabas notando, ahora tendrás evidencia para permitírtelo y/o comunicar esta necesidad.
Los últimos estudios indican que el cerebro necesita el silencio, demostrando grandes beneficios al habilitar esas pausas libres de sonido.
Lo que sucede es que el ruido provoca en el cerebro la activación del mecanismo de huída o lucha, es decir, una reacción de estrés. Esto no significa que tengamos que vivir en silencio, pero si podemos concientizar sobre los efectos del ruido (llámese música, conversación, radio, etc). Aquí podrán ver algunas investigaciones que resaltan datos que pueden motivarnos a cultivar el silencio.
Un ejemplo es el que observó en el 2006 el Dr. Bernardi quien estaba estudiando los efectos de la música en la relajación y observó que el mayor estado de relajación se alcanzaba, no con las obras musicales más pausadas, sino durante las pausas en silencio entre pieza y pieza.
Además, se sabe que el deporte estimula el crecimiento de neuronas (en el hipocampo, la parte del cerebro que se encarga de la memoria). Lxs investigadorxs se cuestionaron si se podía conseguir el mismo efecto usando sonido. Primero probaron con un tono continuo, y luego con Mozart. Pero lo único que hizo a las neuronas multiplicarse fue el silencio. Dos horas al día de silencio (algo que mucha gente piensa que es imposible) proporcionaban el mayor efecto sobre la neurogénesis (en pocas palabras, el crecimiento de nuevas neuronas).

El silencio también es el espacio mental en el que se activa la red de modo por defecto. Que es, nada más y nada menos, que un sistema dentro del cerebro que actúa cuando reflexionamos sobre nosotrxs mismxs, y define nuestra identidad. Cuando estamos ocupadxs en una actividad, esta red se inhibe, pero cuando cerramos los ojos y estamos en silencio (como ocurre durante la meditación), la red de modo por defecto se activa. ¡En otras palabras, el SILENCIO es lo que nos permite tener una vida interior!.
El silencio nos facilita la posibilidad de aumentar nuestra capacidad de atención. ¿Cómo? El silencio también es necesario para «recargar las pilas» del cerebro tras el daño causado por el ruido (tránsito, música fuerte y sostenida, etc). Cuando nos forzamos a prestar atención a algo durante mucho tiempo, nuestro cerebro se fatiga. Determinadas actividades como estar en un entorno natural y en silencio se han calificado como “restauradoras” de la capacidad del cerebro para prestar atención.
Una sugerencia práctica que se suele realizar en los talleres de ansiedad o mindfulness, puede ser utilizar recordatorios en el celular para realizar aquellas pausas de silencio y autoregistro.
Así que espero que toda esta información nos convenza de la necesidad que tenemos de silencio. ¿Te das un tiempo para estar en silencio? ¿Te lo permitís? Muchas veces nos asusta, pero qué bien nos hace y hasta lxs investigadores/as lo dicen.
Carla Frick
@intencionalmente.ar
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